De la semana pasada hay que destacar dos hechos importantes:

Por un lado, y tras el ataque sufrido durante el anterior fin de semana con drones por Arabia Saudí en una de sus principales instalaciones de producción de crudo, los precios del petróleo aumentaron fuertemente, en la apertura semanal de los mercados. Se trató de un ataque realizado por parte de los hutíes del Yemen contra dos refinerías de Aramco, la empresa que genera mayores beneficios del mundo. Como consecuencia del ataque vimos la mayor subida del crudo en 30 años, en términos diarios. El ataque afecta al 5% del suministro mundial. Las bolsas se vieron afectadas de forma negativa, ya que hay sectores muy perjudicados como las aerolíneas. Sin embargo las petroleras se vieron beneficiadas.

Y por otro lado, tal y como esperaba el mercado, la Reserva Federal bajó los tipos de interés en 25 puntos básicos, dejándolos en un rango entre el 1.75% y el 2%. El Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, declaró que esperaba que el mercado se mantuviera estable e indicaba que la Fed está preparada para intervenir si fuera necesario. Donald Trump no tardó en criticar la medida, declarando que se deberían bajar más los tipos de interés. Sin embargo Powell mandaba un sutil mensaje a Trump, indicando que la economía está resistiendo porque el banco central estadounidense ha actuado en dos ocasiones bajando los tipos de interés con el objetivo de frenar los riesgos globales que plantean las negociaciones comerciales de Trump con China. Powell ve poco probable que se tengan que aplicar nuevos movimientos, a no ser que los riesgos se materialicen en los datos macroeconómicos. Por lo tanto Powell considera hechos los deberes y pasa el testigo a Donald Trump para que sus objetivos comerciales no perjudiquen el crecimiento económico.